“Life’s Little Instruction Book”… Nunca te detengas en hacer recomendaciones

“Life’s Little Instruction Book”… Nunca te detengas en hacer recomendaciones

“Life’s Little Instruction Book”… Nunca te detengas en hacer recomendaciones   Jackson Brown fue un padre preocupado por la felicidad de su hijo y por ello le escribió unos “consejo al irse a estudiar a la Universidad, lejos de su casa y su hijo, al leerlos, decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros. Los mensajes tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Jackson Brown para editar un libro con ellos, “Life’s Little Instruction Book”, una publicación que rápidamente se convirtió en un Best Seller traducido a varios idiomas.   Hijo: Cásate con la persona correcta. De esta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria. Observa el amanecer por lo menos una vez al año. Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos. Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa. Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra. Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.   Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución. Maneja carros que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa. Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe. Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.   Dile al débil que es fuerte y lo verás hacer...
Busca y encuentras… Espera y te llegará… Da y te darán

Busca y encuentras… Espera y te llegará… Da y te darán

Busca y encuentras… Espera y te llegará… Da y te darán Esta historia te hará reflexionar, independientemente de tu creencia religiosa.   Un hombre santo tuvo un día para hablar con Dios y le dijo: “Señor, me gustaría saber cómo son el cielo y el infierno”. Dios entonces llevó al hombre santo a dos puertas. Abrió una y le dejó mirar dentro. Había una gran mesa redonda. En el centro de la mesa había un enorme tazón que contenía comida deliciosamente condimentada y perfumada. El hombre santo tenía agua de boca. Las personas sentadas alrededor de la mesa eran delgadas, pálidas y enfermas. Todos parecían hambrientos. Tenían cucharas con largos cables atados al brazo. Todos alcanzaron el plato de comida y pudieron tomar algo, pero como el mango de la cuchara era más largo que el brazo, no podían llevar la comida a la boca. El hombre santo tembló al ver su miseria. Dios dijo: “Acabas de ver el infierno”. Dios y el hombre se dirigieron hacia la segunda puerta. Dios lo abrió. La escena que vio el hombre era la misma que la anterior. Allí estaba la gran mesa redonda y el recipiente que hacía agua la boca. Las personas alrededor de la mesa también tenían cucharas con mangos largos. Esta vez, sin embargo, estaban bien alimentados, felices y hablando entre ellos, sonriendo. El hombre santo le dijo a Dios: “¡No entiendo!” Es simple, Dios contestó, han aprendido que el mango de la cuchara no te permite alimentarte… pero te permite alimentar a tu vecino. Luego aprendieron a alimentarse unos a otros. Los de la otra mesa, por...
La casa imperfecta

La casa imperfecta

La casa imperfecta   Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera. El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera. Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal, diciéndole.:“Esta es tu casa, querido amigo, es un regalo para ti”. Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!   Reflexión: A veces construimos nuestras vidas de manera distraída, sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces, de repente, vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Sí lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente. Sería interesante conseguir actuar...
Un camino enzoquetado

Un camino enzoquetado

Un camino enzoquetado   Tanzan Y Ekido, el Monge, iban un día por un camino embarrado. Caía una fuerte lluvia. Al llegar a un recondo, se encontraron a una joven encantadora con kimono y faja de seda, que no podía atravesar el cruce. “Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó. Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por qué hizo usted eso?”. “Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando? Muchas veces resulta difícil distinguir entre un problema real y uno mental. El problema real es aquel que, a ojos de mil personas, todos ellos coincidirían que efectivamente nos encontramos ante un problema, como es el caso de una enfermedad terminal. En el otro caso probablemente, muchas de esas mil personas no lo considerarían como tal, pero a ojos de uno, puede llegar a ser un infierno difícil de superar. Aprende a diferenciar lo que tus ojos ven, de lo que tu mente quiera que veas y recuerda. No permitas que un dolor, no te deje ver las alegrías que, día a día, la vida te vuelve a regalar.   Una más, la segunda.   Vivir el presente   “Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo: -Me han dicho que tú eres sabio…. Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás...
Cuando el tiempo va arrastrando los años y a nosotros

Cuando el tiempo va arrastrando los años y a nosotros

Cuando el tiempo va arrastrando los años y a nosotros   El tiempo tiene su manera especial para tomarnos desprevenidos al paso de los años. Me parece que apenas ayer era joven, pero no. En cierta forma parece que fue hace mucho tiempo. ¿A dónde se fueron los años? Sé que los viví. Tengo visiones de cómo fueron y de todas mis esperanzas y sueños. Pero allí está. Ya llegó el otoño de mi vida y casi me ha tomado por sorpresa. ¿Cómo llegue aquí a mis 50-60 años tan rápido? ¿A dónde se fueron los años de mi juventud? Recuerdo que pensaba que ese otoño estaba tan lejos que no podía imaginar cómo sería. Pero me llegó. Mis amigos están jubilados y se vuelven ‘canosos’… Como yo, se mueven más lento. Algunos están en mejor forma, otros peor que yo, pero en todos veo el cambio. Eran jóvenes y vibrantes como yo… Pero la edad empieza a sentirse y a notarse. Ahora somos aquellas personas mayores que nunca pensamos que seríamos algún día. Tomar una siesta ya no sólo es algo agradable como era, ahora es algo necesario y obligatorio. Porque si no lo hago por propia voluntad, simple y sencillamente me quedo dormido donde me encuentre sentado. Así he entrado en esta nueva etapa de mi vida. Casi sin preparación para sufrir dolores y achaques, y la pérdida de fuerza, agilidad y habilidad para ir y hacer las cosas que quisiera. Pero lo que sí sé, es que este otoño se irá más rápido. ¡Entonces empezará otra aventura! Quizás habrá algún arrepentimiento por haber hecho cosas que...
Los principios y valores son la verdadera grandeza del ser humano

Los principios y valores son la verdadera grandeza del ser humano

Los principios y valores son la verdadera grandeza del ser humano El sucesor Un exitoso hombre de negocios se estaba haciendo viejo y sabía que era el momento de elegir un sucesor para hacerse cargo del negocio. En lugar de elegir uno de sus gerentes o sus hijos, decidió hacer algo diferente. Él llamó a todos los jóvenes ejecutivos de su compañía en conjunto. Dijo: “Es hora de que me retire y elegiré el próximo Director. He decidido elegir a uno de ustedes”. Los jóvenes ejecutivos se sorprendieron, pero continuó el jefe. “Hoy voy a dar a cada uno de ustedes una semilla- una muy especial semilla. Quiero que planten la semilla, le pongan agua y vuelvan aquí dentro de un año con lo que ha crecido de la semilla que les he dado. Luego juzgaré las plantas que traigan y el dueño de la planta que yo elija será el próximo director”. Un hombre, llamado Jim, estaba allí ese día y al igual que los otros, recibió una semilla. Fue a su casa y con entusiasmo le contó a su esposa la historia. Ella le ayudó a conseguir un bote, la tierra, la composta y plantó la semilla. Todos los días, añadía agua y miraba si había crecido algo la planta. Después de unas tres semanas, algunos de los otros ejecutivos comenzaron a hablar de sus semillas y de las plantas que comenzaban a crecer. Jim miraba su semilla, pero nada que crecía. Tres semanas, cuatro, cinco semanas pasaron, todavía nada. Los otros hablaban de sus plantas, pero Jim no tenía una planta y se sentía un fracaso....