Forjando nuestro futuro juntos

Forjando nuestro futuro juntos

 

Limitemos las ganancias por el momento, por el respeto al cambio climático. Hacer lo que hay que hacer, para las generaciones venideras.

Cambio climático

El cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo y nos encontramos en un momento decisivo. Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes. Si no se toman medidas drásticas desde hoy, será más difícil y costoso adaptarse a estos efectos en el futuro.

Los gases de efecto invernadero (GEI) se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos ya que, al impedir que parte del calor del sol se propague hacia el espacio, hacen la Tierra habitable. Pero después de más de un siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años. A medida que la población, las economías y el nivel de vida crecen, también lo hace el nivel acumulado de emisiones de ese tipo de gases.

Se han relacionado científicamente varios hechos:

* La concentración de GEI en la atmósfera terrestre está directamente relacionada con la temperatura media mundial de la Tierra;

* Esta concentración ha ido aumentando progresivamente desde la Revolución Industrial y, con ella, la temperatura mundial;

* El GEI más abundante y que representa alrededor de dos tercios de todos los tipos de GEI, es el dióxido de carbono (CO2), resultado de la quema de combustibles fósiles.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) fue creado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la ONU Medio Ambiente con el objetivo de proporcionar una fuente objetiva de información científica. En 2013 el IPCC proporcionó más claridad sobre el papel de la actividad humana en el cambio climático cuando publicó su Quinto Informe de Evaluación. Su conclusión es categórica: el cambio climático es real y las actividades humanas son sus principales causantes.

Quinto Informe de Evaluación

El Informe proporciona una evaluación exhaustiva del aumento del nivel del mar y sus causas a lo largo de las últimas décadas. También calcula las emisiones acumuladas de CO2 desde la época preindustrial y ofrece una estimación sobre futuras emisiones de CO2 con el objetivo de limitar el calentamiento a menos de 2 ˚C. En 2011, ya se había emitido aproximadamente la mitad de esta cantidad límite. El informe encontró que:

De 1880 a 2012 la temperatura media mundial aumentó 0,85 °C

Los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha subido. De 1901 a 2010, el nivel medio mundial del mar ascendió 19 cm, ya que los océanos se expandieron debido al hielo derretido por el calentamiento. La extensión del hielo marino en el Ártico ha disminuido en cada década desde 1979, con una pérdida de 1,07 × 106 km2 de hielo cada diez años.

Debido a la concentración actual y a las continuas emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que el final de este siglo la temperatura media mundial continúe creciendo por encima del nivel preindustrial. Así, los océanos se calentarán y el deshielo continuará. Se estima que el aumento del nivel medio del mar será de entre 24 y 30 centímetros para 2065 y de 40 a 63 centímetros para 2100 en relación al periodo de referencia de 1986-2005. La mayoría de los efectos del cambio climático persistirán durante muchos siglos, incluso si se detienen las emisiones.

Existen pruebas alarmantes de que se pueden haber alcanzado o sobrepasado puntos de inflexión que darían lugar a cambios irreversibles en importantes ecosistemas y en el sistema climático del planeta. Ecosistemas tan diversos como la selva amazónica y la tundra antártica pueden estar llegando a umbrales de cambio drástico debido al calentamiento y a la pérdida de humedad. Los glaciares de montaña se encuentran en alarmante retroceso y los efectos producidos por el abastecimiento reducido de agua en los meses más secos tendrán repercusiones sobre varias generaciones.

 

cambio climático

 

Calentamiento global de 1,5ºC

En octubre de 2018, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un informe especial sobre los impactos del calentamiento global a 1,5°C, encontrando que limitar el calentamiento global a este nivel requerirá cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, según mencionó el IPCC en su nueva evaluación. Con ventajas claras para la gente y ecosistemas naturales, el informe encontró que la limitación del calentamiento global a 1.5ºC comparado con 2ºC podría ir de la mano con el compromiso de asegurar una sociedad más sostenible y equitativa. Mientras estimaciones previas se enfocan en determinar el daño que se ocasionaría si la temperatura media llegara a los 2°C, este informe establece que muchos de los impactos adversos del cambio climático se producirían ya en los 1,5°C.

Además, el informe destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse si la marca de calentamiento global máxima se establece en 1,5ºC en lugar de 2ºC o más. Por ejemplo, para 2100, el aumento del nivel del mar mundial sería 10 cm más bajo con un calentamiento global de 1,5°C. Las probabilidades de tener un Océano Ártico sin hielo durante el verano disminuirá a una vez por siglo con el máximo en 1,5ºC, en lugar de una vez por década, si la marca se establece en los 2ºC. Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70 y 90 por ciento con un calentamiento global de 1,5 ° C, mientras que con 2ºC, se perderían prácticamente todos (99 por ciento).

El informe expone que limitar el calentamiento global a 1,5°C requeriría transiciones «rápidas y de gran calado» en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Las emisiones netas mundiales de dióxido de carbono (CO2)  de origen humano tendrían que reducirse en un 45 por ciento para 2030 con respecto a los niveles de 2010, y seguir disminuyendo hasta alcanzar el «cero neto» aproximadamente en 2050. Esto significa que se debería compensar cualquier emisión remanente eliminando el CO2 de la atmósfera.

Los instrumentos jurídicos de las Naciones Unidas

 

Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

El sistema de las Naciones Unidas está a la vanguardia de los esfuerzos para salvar nuestro planeta. En 1992, la Cumbre para la Tierra dio lugar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar el problema. Hoy en día cuenta con una composición casi universal. Un total de 197 países han ratificado la Convención, convirtiéndose en Partes de la misma. El objetivo final de la Convención es prevenir una interferencia humana «peligrosa» con el sistema climático.

Protocolo de Kyoto

En 1995 los países iniciaron las negociaciones para fortalecer la respuesta mundial al cambio climático y, dos años después, adoptaron el Protocolo de Kyoto. Este obliga jurídicamente a los países desarrollados que son Parte a cumplir unas metas de reducción de las emisiones. El primer período de compromiso del Protocolo comenzó en 2008 y finalizó en 2012. El segundo período de compromiso empezó el 1 de enero de 2013 y terminará en 2020. Hoy en día hay 197 Partes en la Convención y 192 en el Protocolo de Kyoto.

Acuerdo de París

En la 21ª Conferencia en París el 2015, las Partes en la CMNUCC alcanzaron un acuerdo histórico con el objetivo de combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones y las inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. El Acuerdo de París se basa en la Convención y, por primera vez, agrupa a todas las naciones bajo una causa común: realizar ambiciosos esfuerzos con el objetivo de combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos, con mayor apoyo para ayudar a los países en desarrollo a que lo hagan. De esta manera, define un nuevo camino en el esfuerzo climático a nivel mundial.

El principal objetivo del Acuerdo de París es reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo de los 2 ˚C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir con los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 ˚C.

En el Día de la Tierra, el 22 de abril de 2016, 175 líderes mundiales firmaron el Acuerdo de París en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Este fue, con diferencia, el acuerdo internacional que más países firmaron en un solo día. Otros también lo han firmado desde entonces. Actualmente hay 184 países que se han sumado al Acuerdo de París.

 

 

cambio climático
Inician primeras acciones del Programa “Sembrando Vida” en El Salvador.
Fuente: Secretaría de Relaciones Exteriores, 19 de julio de 2019

Cumbre del clima mes de septiembre de 2019

El 20 de septiembre de 2019, el Secretario General António Guterres convocará a los Estados Miembro a que participen en una cumbre sobre el clima donde se reunirán los líderes del mundo, el sector privado y la sociedad civil con la finalidad de respaldar el proceso multilateral e incrementar y acelerar la acción climática. Para dirigir los preparativos de la Cumbre sobre Cambio Climático 2019 el Secretario General nombró a Luis Alfonso de Alba, ex diplomático mexicano, como su Enviado Especial. La Cumbre se enfocará en sectores clave donde la acción puede generar una mayor diferencia —industria pesada, soluciones ecológicas, ciudades, energía, resilencia y finanzas para el cambio climático. Los líderes del mundo reportarán en lo que ellos están haciendo, y en lo que van a intenar hacer cuando ellos sean convocados en el 2020 para una nueva Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, donde los compromisos serán renovados y podrán ser incrementados.

La Cumbre del Clima (COP25), Madrid España, dic., 2019, Al no haber mucha información, sobre las conclusiones, puntuales de esta cumbre, les comparto declaraciones de Odile Rodríguez Fuente hija de un renombrado ecologista español, de su artículo extraigo puntualmente algunas afirmaciones.

“En la inauguración de la cumbre, los jefes de gobierno realizaron los predecibles discursos reclamando más acción. Algunos de ellos incluso prometieron acciones a nivel nacional, con el objetivo global de no sobrepasar el umbral de 1,5 grados (o, en el peor de los casos, 2 grados) respecto a la temperatura media anterior a la primera revolución industrial. Pero si sumamos todas las políticas nacionales para reducir las emisiones de dióxido de carbón”.

“Las recomendaciones de los científicos son claras: debemos abandonar los combustibles fósiles y alcanzar una sociedad climáticamente neutra en el 2050. Si nos perturban los eventos climáticos extremos que ya estamos sufriendo, la perspectiva de un mundo más allá de 2 grados es terrorífica. Sin embargo, llegados a este punto, considerando la actual concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y la falta de tiempo, reducir las emisiones no es suficiente. Necesitamos secuestrar este gas de la atmósfera y para ello la naturaleza ha de echarnos una mano”.

“La ciencia del sistema terrestre estudia al planeta como un sistema complejo, capaz de auto regularse, en el que la vida interactúa con componentes físicos y químicos, a escala global. La implacable degradación de la biodiversidad y los ecosistemas contribuyen a que ese asombroso entretejido sistema planetario, se vuelva más vulnerable a factores estresantes, como es la subida vertiginosa de gases de efecto invernadero, dando lugar a un colapso de los soportes vitales del planeta. Lo que eran aliados naturales para mantener las temperaturas ideales del holoceno, ahora pueden convertirse en adversarios al pasar de absorber estos gases, a emitirlos”.

“Un número creciente de estudios muestran cómo el calentamiento global —junto con la pérdida de hábitats naturales y la contaminación— está provocando reducciones nunca antes vistas en la abundancia de mamíferos, aves, insectos, y plantas. Un informe de las Naciones Unidas advierte que podríamos perder hasta un millón de especies en las próximas décadas, así como el ocaso de cientos de ecosistemas».

Pero si la naturaleza es una víctima del cambio climático, ¿cómo puede ayudarnos a combatirlo? Precisamente porque una biosfera saludable es la única que puede asegurar esas condiciones ideales para la vida. Con la misma urgencia que reducimos la emisión de gases de efecto invernadero, debemos invertir en restaurar ecosistemas depauperados y proteger los que se encuentren en buen estado.

Por un lado, estos ecosistemas sanos, nos ayudarán a frenar el cambio climático, absorbiendo gran parte de la contaminación de carbono que emitimos a la atmósfera. Supuestos innovadores están intentando crear tecnologías que absorben el dióxido de carbono que emitimos. Pero esas tecnologías ya existen: se llaman plantas.

Los bosques, praderas, marismas, plancton oceánico, manglares, pastos marinos, y otros ecosistemas intactos capturan más de un tercio de nuestra contaminación de dióxido de carbono, a través del milagro de la fotosíntesis. Las plantas absorben dióxido de carbono del aire y utilizan la energía del sol para separar el carbono – con el que crean moléculas orgánicas – del oxígeno – que se libera de nuevo a la atmósfera.

Por otro lado, todo lo que necesitamos para sobrevivir —la comida con que nos alimentamos, el oxígeno que respiramos, el agua clara que bebemos— depende del trabajo de otras especies. Sin ellas no habría “nosotros”.

“En tierra, la mayor causa de pérdida de especies es la destrucción del hábitat, debido a factores como la urbanización, o tala de bosques, entre otros. En el mar, es la extracción masiva de animales por la pesca, así como la contaminación por plásticos y otras sustancias tóxicas. Las áreas protegidas – como parques nacionales, reservas naturales, reservas marinas – son el mejor mecanismo, inmediato, para prevenir esas pérdidas, especialmente cuando lo hacemos en colaboración con los pueblos indígenas y comunidades locales. Por ejemplo, en las reservas marinas sin pesca la abundancia de peces se incrementa más de seis veces en promedio, respecto a las áreas no protegidas colindantes. ¿Cuánto más habría que proteger para recuperar el equilibrio planetario?

Estudios indican que si protegemos lo que queda de hábitat natural en este mundo, y restauramos muchas de las tierras que hemos degradado —reforestando y reintroduciendo especies nativas— la naturaleza podría capturar hasta la mitad de nuestras emisiones. En otras palabras, necesitamos, como mínimo, la mitad del planeta en estado natural, con ecosistemas funcionales que proporcionen todos los servicios de los que nos beneficiamos y que le otorguen al sistema vivo de la Tierra la resiliencia que necesita para hacer frente al impacto de una población creciente de seres humanos. La Campaña por la Naturaleza que lideran National Geographic Society y la Wyss Foundation recomienda empezar por proteger al menos 30% del planeta – mar y tierra – para el 2030, como hito necesario de camino al 2050”.

Pero hoy solo hemos protegido 15% de las tierras del planeta, y 7% del océano. En España el 14,6% del territorio terrestre está protegido y a pesar del 12% de superficie marina protegida que anuncia el gobierno, al día de hoy, menos del 1% de nuestras aguas están totalmente protegidas de la pesca. Tenemos mucho por hacer. Pero las oportunidades son enormes.

En esos últimos 40 años, desde cuando mi padre empezó su compaña en la península ibérica, áreas de pastoreo y tierras agrícolas de productividad marginal se han abandonado hasta el punto de que un gran porcentaje de kilómetros cuadrados de nuestro país representan ahora una oportunidad de restaurar lo que allí había antes. Recuperar esa fauna de la que mi padre hizo que nos enamoráramos no es solamente una necesidad ecológica. También podría crear una oferta de turismo ecológico de calidad y una recuperación de prácticas agrarias sostenibles con variedades y razas autóctonas, creando empleo y recuperando economías locales ahora extinguidas.

El Gobierno de España debería activar un plan nacional de recuperación y restauración de todos nuestros ecosistemas naturales. Hoy tiene también la oportunidad de liderar la iniciativa a nivel global, uniéndose a la llamada para proteger al menos 30% del planeta para el 2030.

 

El Constructor en sus líneas de acción, una de ellas es la que consideramos de importantísima necesidad el compartir temas relacionados con el medio ambiente y acudimos siempre como una buena fuente de información a las Naciones Unidas, a los diferentes eventos que se realizan y ver en que concluyen y que nuevos compromisos adquieren para aminorar de manera drástica la emisión de contaminantes a la atmósfera de parte de los países participantes

El Gobierno de México, con su programa de protección al medio ambiente, de ríos y aguas de la nación y con el programa “Sembrando Vida” contribuirá a resarcirle a la naturaleza sus pérdidas y al planeta mismo, además este programa es exportable a otros países, de Centroamérica, como en El Salvador.

 

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