La Isla de los Cautivos: un premiado proyecto para las antiguas cocheras de Cuatro Caminos en Madrid

La Isla de los Cautivos: un premiado proyecto para las antiguas cocheras de Cuatro Caminos en Madrid

La isla de los Cautivos es la propuesta de Marcos García Mouronte para las antiguas cocheras de Cuatro Caminos en Madrid (19191), diseñadas por Antonio Palacios. Este radical proyecto, galardonado con el segundo premio Eduardo Torroja y una mención con honores de su tribunal de Final de Carrera, demuestra que la arquitectura no tiene más límite que el que nosotros le impongamos.

La isla de los Cautivos es poesía, y decir eso de un proyecto que propone reconvertir unas antiguas cocheras es decir mucho. La propuesta de Marcos García Mouronte es intensa, tiene una grafiación muy característica que acompaña la radicalidad de la propuesta.

Con gran influencia de las vanguardias europeas como el Constructivismo o el Futurismo, los collages inundan sus planos dando la información necesaria pero enterrándola en una maraña de objetos y piezas que no podemos si no pensar que se corresponden con lo que Marcos tiene en su cabeza. Dentro del caos hay orden, dentro de lo abstracto hay detalle técnico. El jurado del proyecto estuvo compuesto por Emilio Tuñón, Justo Fernández-Trapa de Isasi, Federico Soriano, Almudena Ribot y Enrique Álvarez-Sala.

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Cortesía de Marcos García Mouronte

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El propio autor resume el proyecto de la siguiente manera:

Una Isla rodeada de tierra. Otrora viejas cocheras entre palaciegas y otamendiosas. Cautivos que han cambiado la luz del Sol por la de un fluorescente, y la M30 por la línea 6. Hubo un instante en el que la experiencia de una ciudad perdida reapareció. Sólo penetrable para habitantes de un Madrid cuya velocidad, había distorsionado su forma y experiencia. Su relación con la ciudad “de arriba”, se había reducido a contactos puntuales: instantáneas, que se han venido a apear en este lugar, convirtiéndolo en un entorno en el que los cautivos pueden experimentar un Madrid perdido. Si las cocheras de Cuatro Caminos fueron el andén de partida de un Madrid diferente, en ese instante, eran el de llegada. Sólo accesible desde el Metro. Sólo visible para quiénes no podían ver.

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Cortesía de Marcos García Mouronte

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por  / http://www.archdaily.mx/

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