Su herencia a su país, grandes emblemas de la arquitectura: Falleció el arquitecto Germán Samper Gnecco a los 95 años

Su herencia a su país, grandes emblemas de la arquitectura: Falleció el arquitecto Germán Samper Gnecco a los 95 años

Su herencia a su país, grandes emblemas de la arquitectura: Falleció el arquitecto Germán Samper Gnecco a los 95 años.

Este pasado miércoles 22 de mayo, falleció uno de los más grandes arquitectos latinoamericanos, pues las obras realizadas por Germán Samper Gnecco tuvieron un doble significado, pues no solamente fue un trabajo arquitectónico de vanguardia, sino que también construyó edificaciones emblemáticas de la cultura en Colombia, de manera que, de su mano y oficio, se consolidaron importantes escenarios que resguardan la historia del arte de su país.

Germán Samper Gnecco

 

El arquitecto colombiano, graduado de la Universidad Nacional de Colombia, había cumplido 95 años el pasado 18 de abril. Su legado en la historia de la arquitectura nacional se esparce en ciudades como Bogotá, Cartagena y Medellín, escenarios en los cuales Samper le apostó al progreso y a la imposición de estructuras que estuvieran a la vanguardia en América Latina.

 

Germán Samper Gnecco

 

A través de la Firma Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Samper, el bogotano logró la construcción de la Biblioteca Luis Ángel Arango en 1957, el Museo del Oro en 1963, el Edificio Avianca (que fue el más alto del país hasta la construcción del Edificio Colpatria en 1978) en 1968 en Bogotá, el Centro Coltejer de Medellín en 1972 y el Centro de Convenciones de Cartagena en 1982.

 

Además de las influencias de Rafael Esguerra García, Rafael Urdaneta Holguín y Álvaro Sáenz Camacho, arquitectos con quienes consolidó la firma mencionada anteriormente, a Germán Samper lo marcó su trabajo con el famoso arquitecto de origen suizo Le Corbusier, pensador que visitó a Bogotá a mediados del siglo XX gracias al vínculo que había construido con el bogotano.

 

Germán Samper Gnecco

“Cómprese un block y lápices y cuando se encuentre alguna edificación que le llame la atención la dibuja”. Ese fue el consejo que Samper jamás olvidó y que lo guardó en su memoria como el mejor de los legados de Le Corbusier y la mejor de las acciones en el oficio de arquitecto.

 

El Premio Nacional de Arquitectura en 1970 y la Bienal de Arquitectura de 1973 fueron algunas de las distinciones que le otorgaron al arquitecto bogotano en vida y que consolidaron su obra por una apuesta simplista en cuanto a estética y por el manejo del concreto, el aluminio y el vidrio como materiales que se resaltan en las fachadas y columnas de los edificios que se construyeron bajo su supervisión.

 

 

el espectador

 

 

 

 

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